Muere Margaret Hamilton, la ingeniera cuyo código ayudó a llevar al ser humano a la Luna

El mundo de la ciencia y la tecnología está de luto. Margaret Hamilton, la ingeniera informática que lideró el desarrollo del software de vuelo de las misiones Apolo de la NASA, falleció el 30 de septiembre a los 90 años, informó el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Hasta el momento, no se ha dado a conocer públicamente la causa de su muerte.
El MIT recordó a Hamilton como una pionera de la informática cuyo trabajo contribuyó a que los astronautas pudieran llegar a la Luna. A través de sus redes sociales, la institución lamentó su partida y destacó su papel en el desarrollo de uno de los sistemas tecnológicos más importantes de la exploración espacial.
Nacida en 1936 en Paoli, Indiana, Hamilton estudió matemáticas en Earlham College y comenzó a trabajar en el MIT en 1959, donde participó inicialmente en proyectos de programación para la predicción meteorológica. Posteriormente, se incorporó a proyectos de defensa y, a mediados de la década de 1960, se sumó al equipo encargado del software de las misiones Apolo.
El código que ayudó a salvar el alunizaje del Apolo 11
Hamilton dirigió equipos responsables del software instalado en las computadoras de a bordo de los módulos de mando y lunar. Su trabajo fue decisivo durante el alunizaje del Apolo 11, en julio de 1969, cuando la computadora emitió alarmas por una sobrecarga de tareas.
El sistema había sido diseñado para priorizar las funciones esenciales y dejar en segundo plano las tareas menos importantes. Esa capacidad permitió que la computadora continuara procesando la información necesaria para el descenso, contribuyendo a que Neil Armstrong y Buzz Aldrin llegaran a la superficie lunar.
Una pionera de la ingeniería de software
Además de sus contribuciones al programa espacial, Hamilton ayudó a consolidar la ingeniería de software como una disciplina profesional. Su trabajo impulsó métodos para desarrollar sistemas capaces de detectar errores y responder de manera segura ante situaciones inesperadas.
En reconocimiento a su trayectoria, el presidente Barack Obama le otorgó en 2016 la Medalla Presidencial de la Libertad, uno de los máximos honores civiles de Estados Unidos.
Su legado permanece en la historia de la exploración espacial y en las prácticas de desarrollo de software que contribuyó a impulsar, además de representar un referente para generaciones de mujeres interesadas en la ciencia, la ingeniería y la tecnología.




