¿El romero ayuda a la memoria? Esto dice la ciencia sobre sus posibles efectos en el cerebro

El romero, una planta utilizada desde hace siglos en la cocina y la medicina tradicional, vuelve a llamar la atención de la comunidad científica por sus posibles efectos sobre el sistema nervioso.
Una revisión publicada en 2026 en el Iranian Journal of Basic Medical Sciences analizó investigaciones realizadas entre 2020 y 2025 sobre el romero y algunos de sus principales componentes, con resultados que apuntan a un posible efecto neuroprotector.
¿Qué encontraron los investigadores?
Entre los hallazgos destaca que diferentes extractos de romero mostraron capacidad para inhibir la acetilcolinesterasa (AChE), una enzima que descompone la acetilcolina, un neurotransmisor relacionado con funciones como el aprendizaje y la memoria.
Los investigadores también encontraron resultados favorables en experimentos con células neuronales expuestas a beta-amiloide, una proteína que se encuentra asociada con la enfermedad de Alzheimer. Estos resultados han despertado interés sobre el potencial del romero y sus compuestos para proteger a las células nerviosas.
Sin embargo, esto no significa que comer o consumir romero prevenga o trate el Alzheimer. Los resultados observados en células y modelos animales todavía no permiten confirmar que los mismos efectos ocurran en personas.
También se investiga su relación con ansiedad y estrés
La revisión señala que algunos componentes del romero también han mostrado posibles efectos relacionados con la ansiedad, depresión, epilepsia, dolor, estrés oxidativo e inflamación.
Estos efectos se han relacionado con la interacción de determinados compuestos de la planta con sistemas de neurotransmisores como la acetilcolina, la serotonina y la dopamina.
No obstante, buena parte de la evidencia disponible procede de estudios de laboratorio y modelos animales, mientras que los ensayos clínicos realizados en humanos siguen siendo limitados.
Todavía falta comprobar sus efectos en personas
Los investigadores señalan que algunos estudios clínicos tienen muestras pequeñas o periodos de seguimiento cortos, por lo que todavía no existe suficiente evidencia para establecer qué dosis podrían ser efectivas, qué tan seguros serían determinados extractos o cuáles serían sus posibles efectos a largo plazo.
Por ahora, la evidencia científica permite hablar de un posible efecto neuroprotector del romero, pero no de un tratamiento comprobado.
Esto es especialmente importante en enfermedades como el Alzheimer, la ansiedad, la depresión, la epilepsia o el dolor: aunque el romero y algunos de sus componentes continúan siendo estudiados, no existe evidencia suficiente para sustituir los tratamientos médicos establecidos por el consumo de esta planta.
En otras palabras, el romero resulta prometedor como objeto de investigación, pero todavía se necesitan más estudios en seres humanos para determinar si los efectos observados en el laboratorio pueden traducirse en beneficios reales para la salud.




