La ‘Nebulosa del León’ sorprende con sus colores: el James Webb revela su impresionante rostro cósmico

La NASA compartió en sus redes sociales una impresionante imagen captada por el Telescopio Espacial James Webb, en la que se aprecia con gran detalle la estructura y el centro de Sh2-132, conocida como la Nebulosa del León o Cabeza de León.
La fotografía muestra una enorme nube de gas que parece estar “rugiendo” en medio del espacio, con intensos tonos azules, rosas y morados que contrastan con la oscuridad del universo y aparecen acompañados por numerosas estrellas de tonos dorados.
Un gigante de gas iluminado por estrellas
La nebulosa está compuesta principalmente por gas de hidrógeno ionizado, responsable de buena parte de las regiones rojizas que pueden observarse en las imágenes, además de rastros de oxígeno que contribuyen a las tonalidades azuladas y verdosas.
Su brillo está relacionado con la intensa radiación de estrellas masivas que se encuentran en su interior y alrededores, entre ellas algunas estrellas Wolf-Rayet, conocidas por sus enormes temperaturas y potentes vientos estelares.
Sh2-132 se localiza a una distancia estimada de entre 5 mil y 10 mil años luz de la Tierra, en el brazo de Perseo de nuestra galaxia. Su extensión supera los 250 años luz de diámetro, mientras que su tamaño aparente en el cielo es ligeramente mayor que el de la Luna llena.
El León que no está en Leo
Aunque su nombre podría hacer pensar que se encuentra en la constelación de Leo, la realidad es muy distinta: la Nebulosa del León está ubicada en la constelación de Cefeo.
El nombre surgió por un efecto de pareidolia, es decir, la tendencia del cerebro humano a reconocer formas familiares en imágenes. En fotografías de larga exposición, las enormes nubes de gas y polvo adquieren una silueta que recuerda a un león agazapado.
Las observaciones infrarrojas del James Webb permiten además estudiar con mayor detalle las estructuras de polvo y gas que rodean a los objetos estelares, revelando procesos de intensa interacción entre la radiación de las estrellas y el material que las rodea.
Así, lo que desde la Tierra parece simplemente la figura de un león en el cielo es, en realidad, una gigantesca región de formación y evolución estelar que se extiende por cientos de años luz.




