¡El hongo que “come” radiación! El organismo de Chernóbil que podría ayudar a proteger a astronautas

En las zonas contaminadas por el desastre nuclear de Chernóbil existe un organismo que ha llamado la atención de científicos de todo el mundo: un hongo negro con altas concentraciones de melanina que parece tener una extraordinaria capacidad para resistir ambientes con radiación ionizante.
A diferencia de otros hongos, este organismo acumula grandes cantidades de melanina, un pigmento que ha llevado a los investigadores a estudiar una posible capacidad conocida como radiosíntesis.
☢️ ¿El hongo realmente “come” radiación?
La hipótesis plantea que la melanina podría interactuar con la radiación ionizante, como los rayos gamma, y modificarla de una manera que favorezca procesos metabólicos del organismo.
Por esta razón, algunos investigadores han comparado este fenómeno con la fotosíntesis de las plantas, aunque la comparación debe tomarse con cautela.
La comunidad científica todavía debate si el hongo realmente obtiene una cantidad neta de energía utilizable a partir de la radiación. Investigaciones recientes han señalado que aún no existe evidencia suficiente para confirmar completamente este mecanismo.
🚀 Del desastre nuclear al espacio
El interés por estos hongos no se limita a Chernóbil.
En 2022, muestras de hongos melanizados fueron estudiadas en el exterior de la Estación Espacial Internacional, donde los investigadores analizaron su capacidad para resistir y atenuar parte de la radiación presente en el espacio.
Estos experimentos han despertado interés en la posibilidad de utilizar organismos melanizados como parte de futuros sistemas de protección biológica contra la radiación durante misiones espaciales prolongadas.
🔬 Un organismo que desafía los límites de la vida
Aunque todavía quedan muchas preguntas por responder sobre la llamada radiosíntesis y sobre cuánta energía puede obtener realmente el hongo de la radiación, su capacidad para sobrevivir en uno de los ambientes más extremos creados por un accidente nuclear lo convierte en un objeto de estudio excepcional.
Más que un organismo que literalmente “se alimenta de radiación”, la evidencia disponible apunta a un hongo extraordinariamente resistente cuya melanina podría tener propiedades capaces de aprovechar o modificar los efectos de la radiación.
Su estudio podría ayudar a comprender mejor cómo algunos organismos sobreviven en ambientes extremos y, en el futuro, incluso contribuir al desarrollo de nuevas estrategias para proteger a los astronautas de la radiación durante viajes espaciales de larga duración.




