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Las 12 verdades del mundo: la oración que usaban abuelitas para espantar brujas

En muchas regiones del país, en especial en poblaciones pequeñas o rurales, las abuelitas conservaban celosamente una oración conocida como Las 12 verdades del mundo, un rezo muy significativo que era utilizado como un recurso espiritual para protegerse, según la tradición, de brujas, malas energías o presencias malignas.

Actualmente, Las 12 verdades del mundo ha llegado a nuestros días gracias a que pertenece a un vasto y rico patrimonio oral mezclado con creencias religiosas y tradiciones populares que han llegado hasta la actualidad como un legado que debe ser protegido.

Desde las épocas del colonialismo, México se consolidó como un país de fe católica fuerte, donde las oraciones son recitadas con una inmensa devoción. No obstante, Las 12 verdades del mundo es un rezo que se instauró como una práctica cotidiana en momentos de miedo o incertidumbre. Por lo general se pronunciaba en voz alta durante las noches, creando con esta una barrera espiritual que alejaba toda entidad negativa.

Sin embargo, las abuelitas también le daban otros usos como el de atrapar o espantar brujas, más el ritual era más complicado; se decía, la oración debía rezarse y por cada verdad del mundo hacer un nudo en una cuerda. Al llegar a la verdad número 12, había que rezar al revés desde la 12 hasta la primera, desanudando cada nudo en la cuerda por cada verdad dicha y así se podría atrapar efectivamente una bruja.

Al respecto, la estructura de esta oración es particular, pues consiste en la enumeración progresiva del número uno al 12, donde cada cifra está asociada a un símbolo religioso o espiritual, haciendo referencias a elementos del catolicismo, como se muestra a continuación:

La Casa Santa de Jerusalén (donde Cristo nació).

Las dos Tablas de Moisés (o la Virgen y San José).

Las tres Divinas Personas (Santísima Trinidad).

Los cuatro Evangelios (o Evangelistas).

Las cinco Llagas (o heridas de Cristo).

Los seis Candelabros (que arden en el altar).

Las siete Palabras (que dijo Cristo en la Cruz).

Los ocho Coros (o las angustias de la Virgen).

Los nueve meses (que María trajo a Jesús).

Los diez Mandamientos (de la Ley de Dios).

Las once mil Vírgenes (o las once mil luces).

Los doce Apóstoles.

Asimismo, además de la función protectora que le daban las abuelitas, Las 12 verdades del mundo también eran una herramienta de enseñanza, pues con su repetición los niños aprendían conceptos religiosos básicos mientras se familiarizaban con la ideal del bien y del mal, así que también era una forma pedagógica de acerca a las infancias a la religión.

En la actualidad, esta oración ha ido perdiendo presencia dentro de las nuevas generaciones, sin embargo, continúa viva en la memoria de adultos mayores que la consideran parte esencial de su infancia, e inclusive han sido retomadas en redes sociales como elemento de identidad cultural. Así, Las 12 verdades del mundo no solo representan un rezo, sino un fragmento de la historia cotidiana de México, donde lo religioso y lo popular se entrelazan para darle sentido a lo inexplicable.

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