Virales

El arte también sana: estudios revelan impacto emocional y físico de visitar museos

Lejos de ser meros contenedores de objetos, los museos de arte fomentan el bienestar físico y enriquecen la vida emocional.

Y esto no es un lugar común ni parte de un discurso político trillado, sino algo ya observado a través de un robusto cuerpo de investigaciones científicas, tal cual refirió este miércoles en El Colegio Nacional la maestra en desarrollo cognitivo María Elena González López.

“La evidencia confirma efectos medibles en el bienestar emocional, el aprendizaje y la regulación fisiológica”, remarcó la también historiadora del arte, periodista cultural y exdirectora del Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano durante el conversatorio “Percepción, arte y bienestar: miradas desde las ciencias cognitivas”, coordinado por Vicente Quirarte.
Publicidad

Mejoras en salud mental, reducción del estrés y mayor conexión social, son algunos de los efectos que han tenido los programas de “museo por prescripción” en instituciones de Estados Unidos, Canadá y Europa, de acuerdo con González López, estudiosa de la experiencia estética y el bienestar de los espacios museísticos como parte del doctorado que actualmente cursa en el Centro de Investigación en Ciencias Cognitivas (Cincco) de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).
“Todos coinciden en que el museo modula la atención, ralentiza el tiempo subjetivo, y facilita estados de presencia mental, estados emocionales y pensamiento crítico difíciles de lograr en la vida cotidiana. Tenemos que ir al museo”, exhortó la especialista.

“En los museos integramos la experiencia propia en lo que estamos viendo, cambiamos nuestra narrativa del dolor y hacemos narrativas también para el futuro”, continuó, enunciando beneficios adicionales como aumento en la fluidez perceptiva, mejoras en la memoria episódica y en la semántica, y hasta mayor resiliencia y tolerancia a la ambigüedad.
Ha sido a través de medidas fisiológicas, como evaluación de cortisol en saliva, presión arterial y frecuencia cardíaca, además de métodos cualitativos entrevistas, observación y diarios reflexivos, como se ha registrado el impacto benéfico de la visita a museos.
Y, por lo menos en la experiencia de Reino Unido, el recetarle a ciertos grupos poblacionales un paseo por este tipo de instituciones ha conseguido que disminuya el gasto en salud, pues hay un ahorro al reducir las eventuales visitas al médico y hospitalizaciones.
Aún cuando el contenido de los museos pueda propiciar emociones negativas, esto en realidad no disminuye el bienestar. Y aquí González López evocó su impresión ante una obra que mostraba la cabeza cortada de una mujer; “era la representación, posiblemente, de una muerta de Juárez, pero estupendamente bien pintada”, contó.
“Eso me llevó a pensar en la disonancia cognitiva de cómo incluso una obra de éstas nos puede proponer bienestar porque a la larga nos generan reflexión, nos conmueven y nos generan bienestar. Bienestar que tiene que ver con el sentido de la vida, con el propósito, y también con el hedonismo de decir: ‘Está muy bien pintada la obra'”, añadió.
“¿Pero la pondrías en la sala de tu casa?”, le cuestionó el doctor en Filosofía y Ciencias Cognitivas Juan C. González, académico del Cincco; a lo que González López dijo que no lo haría, pero que para ello están los museos de arte contemporáneo.
El filósofo Jorge Oseguera Gamba, también del Cincco, coincidió en que el arte contemporáneo, aún con aquellas obras que resultan incómodas, contribuye al bienestar dada la reflexión que puede detonar respecto a la vida.
“Sobre qué es la vida, la fragilidad de la vida, (…) pero también reflexiones sobre lo que está sucediendo en nuestra sociedad, sobre lo que está sucediendo con el medio ambiente”, apuntó.
Finalmente, al recordar que desde 2022 la Secretaría de Educación Pública (SEP) instituyó evaluar la educación estética en secundaria, González López expuso que es muy complicado llevar a los alumnos a los museos, tanto por el costo que implica como por la propia negativa de los padres en algunas ocasiones.
“Es decir, aunque la Nueva Escuela Mexicana propone la evaluación estética por primera vez en la vida, hay estructuralmente un impedimento porque no hay un trabajo conjunto de la SEP y la Secretaría de Cultura y no hay un seguimiento. Es en eso en lo que hay que generar una política pública”, urgió.
Pese a tales dificultades, González López insistió en la importancia de visitar los recintos museísticos.
“Los museos, estos lugares donde el tiempo se suspende y la percepción se enciende, pueden ser también hogares de esperanza, lugares donde los cuerpos encuentran calma, las mentes se oxigenan, las emociones se organizan y las historias personales se reconcilian con algo más grande que nosotros mismos.
“En un mundo saturado de ruido, los museos nos enseñan a escuchar; en un país con heridas abiertas, nos recuerdan que la belleza, la memoria y el pensamiento siguen siendo fuerzas capaces de sostenernos. Quizá por eso seguimos entrando a los museos, y les propongo que vayan porque ahí, por unos minutos, la vida se vuelve un poco más habitable”, concluyó.

Artículos Relacionados

Back to top button